Got the time.

Sí, nunca fuí muy ingeniosa para elegir nombres de algo, sea lo que sea, así que mientras escuchaba este terrible tema, dije: Tickin' in my head puede ser un gran nombre(!) y acá estamos..

17 noviembre, 2014

Behemoth: Los súbditos de Satanás nos invitaron a su show.

Behemoth es la banda que supo renacer tras un cáncer que llevó a Nergal, líder y frontman, a un trasplante de médula. Tras una recuperación exitosa editaron ‘The satanist’ su décimo disco de estudio, larga duración. Durante el 2014 ‘The satanist’ los llevó a emprender una gira mundial con la que aterrizaron en Argentina nuevamente.
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Nergal es ese personaje misterioso, sombrío y atrapante que le escapa a las etiquetas clásicas dentro del género. Con un año lleno de shows importantes (entre ellos la banda se presentó en el Hellfest y en el Wacken, festivales multitudinarios que se llevan a cabo durante el  verano en Europa) la banda emprendió giras por todos los continentes y obviamente se acordaron de nosotros. Con varias visitas previas y con una excusa más que significativa Behemoth volvía para presentar el disco más pesado, complejo y oscuro que editaron en años. Si bien con ‘Evangelion’ dieron un giro, ‘The Satanist’ nos muestra el presente de una banda que todavía quiere quemar biblias y arder en el infierno.

De nuestra tierra cinco fueron las bandas soporte que telonearon a Behemoth en un Teatro Flores que podemos definir como anfitrión de un fecha que se terminó convirtiendo en un mini festival de Black. Muchos de los asistentes estaban en la suya, algunos aprovechaban y compraban discos en el puesto de Icarus y otros se abrazaban a la barra, mientras los del escenario hacían ruido. El ambiente que se vive es de festejo y muchos se contentan al encontrarse con aquel conocido que no veían desde el recital anterior.  En el medio de mi recorrida por el Teatro se filtró un pibe con un corpse paint improvisado. Matan S.A fue la banda que se encargó de cerrar, con Wata al frente que, entre caripelas y gritos (qué alaridos!), le dejo el escenario a punto caramelo a los polacos.

Cerca de las 22,00hs es cuándo el Teatro se entenebrece y empieza a cubrirnos una pista que anuncia la llegada de ‘Blow your Trumpets Gabriel’. La entrada triunfal de Nergal con dos antorchas prendidas fuego y un justo juego de luces fue el comienzo de la misa negra. Un sonido que estaba lo necesariamente preciso para que no me ponga en hincha pelotas y sólo reclame las voces, que las sentí bajas en algunos sectores del Teatro. Pero más allá de las voces Nergal tiene una puesta en escena envidiable y que lo lleva a ganarse al público. Agita, interpreta, teatraliza, siente y trasmite.
La batería te perforaba el tímpano, que es como debe ser, y en líneas generales el sonido fue fiel a lo que sale del mini componente lo cual es valioso por lo difícil que es lograrlo en vivo.
Alentándonos con un ‘Argentina canten para mí’ llegaron gemas como ‘Conque All’ de ‘Demigod’ y ‘Christians to the Lions’ de ‘Thelema.6’.
El recinto a medio llenar permitía la movilidad sin tener que pedir permiso o empujar. Estaban los que hacían pogo y los que lo miraban de parados. Estaban las parejas inseparables (¿Behemoth se ve abrazado a tu pareja? Conté 9…), los solitarios que agitaban desde el lugar y hasta una chica embarazada parada al lado de la barra (quiero saber del futuro de ese bebé). Para todos los gustos y lejos de ser algo inaccesible.
La lista aplanadora se valió de la genial ‘Ov Fire and The Void’ y ‘Alas, Lord Is Upon Me’ ambas de ‘Evangelion’. El show del encapuchado le rindió honor a Inferno, baterista, en más de un tema dónde las luces caían sobre él y los músicos restantes tocaban a su alrededor; hasta tuvo su dupla clásica en ‘At the Left Hand ov God’. 
Y para el final lo mejor, tras un bis que nos dejaba expectantes volvieron con el corpse paint retocado con líneas en rojo, antes ausentes, y todo listo para encarnar a la magistral ‘O Father O Satan O Sun!’. Tema donde hacen uso de las máscaras de los cuernos, después del instrumental que media la canción. Los cuatro herederos de Satanás así plantados y estáticos permanecen hasta matar al último acorde para luego desaparecer sin previo saludo.
Sí, frío, pero es así como se manejan los polacos que hasta el último minuto dieron un show a la altura de las circunstancias y para no quemar (¡!) el clima se fueron de escena sin desearnos buenas noches y decirnos que nos quieren, en el fondo sabemos que es así. 

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