Son las 3.41hs
de la madrugada del viernes y no puedo pegar un ojo. Desde que me acondicioné
mí habitación en lo que era un ‘cuartito en la terraza’ y me aislé del resto de
la familia fantaseo con escenas de típicas películas de terror donde algo malo
me pasa. Desde que estoy acá descubrí que el viento en las alturas se siente
fuerte y más si hablamos de una estructura que no está diseñada para el uso que
tiene. Estoy desvelada y me acuerdo de cuando me pasaba esto de chica. Generalmente
me desvelaba después de hacerme la canchera y espiar películas de terror en los
canales de cable. Quedaba paralizada y no me movía ‘por las dudas’. Pero como
siempre hay una razón más lógica que todo eso, mi desvelo se incentivó porque
me quedé investigando sobre Carach Angren, una banda de Black Metal
que llega a mi cabeza en medio de todo esto y las asociaciones internas entre
música y terror cobran sentido.
El Black y el Death fueron los dos géneros a los que más tarde llegué. Recuerdo una situación incómoda, una de esas que solemos atravesar los que escuchamos esta música, dónde estaba leyendo un libro (‘Eligiendo la Muerte’) para entender un poco más cómo es la movida y una compañera me mira y con los ojos totalmente desorbitados me dice: ‘¿Vos escuchas esa música?’ la respuesta instantánea fue ‘Sí’. El ‘sí’ más anti que di en mí vida. Pero como decía antes, leer un libro no es estar emparentada con el género y la realidad es que nunca escuché Black desde que me despierto y salgo para el laburo hasta que llego a casa después de haber hecho el paso obligado por la facultad. Siempre me generó intriga pero mi distancia hacia él era mayor y esos discos tildados de genialidades me pasaban por al lado. Pero insistí, una y otra vez.
Que yo hoy en día pueda decir que me gusta una banda que hace Black Metal tiene que ver con los 00’s y la aparición de músicos que se pueden ubicar en un periodo de transición donde surgieron bandas nuevas que se animaron a darle un giro a ese Black tradicional y le metieron arreglos que lo hacen más orgánico, natural y al menos para mí, disfrutable a la escucha. Si bien hoy en día soy más amiga de la parte clásica del género lo traiciono cada tanto cuando aparecen bandas que mezclan la agresividad, velocidad y voces características con una vuelta de tuerca menos esperada pero bien recibida. ¿De qué carajo estoy hablando? De, por ejemplo, el uso de instrumentos como teclados, violines y arreglos orquestales que hacen del Black algo prometedor para oídos que rechazan la brutalidad por la brutalidad misma.
Llegué a Carach Angren (en criollo quiere decir ‘Mandíbulas de Hierro’) por andar revisando mi cuenta en Last.fm y le vengo siguiendo el rastro a la banda en cuestión desde hace un tiempo. Son de Holanda y crecieron hacia el año 2003. La banda está formada por Namtar (batería y percusión), Seregor (voces y viola) y Ardek (piano + los famosos arreglos orquestales y le queda tiempo para hacer los coros).
Sorprendieron con su primer Demo y el EP siguiente ('The Chase Vault Tragedy' - 2004- y 'Ethereal Veiled Existenc'e -2005- respectivamente), que con una base en el metal más oscuro y siniestro encaran una forma de componer que denotan la reinvención del metal negro.
A estas dos mini entregas le siguieron tres discos de estudio que llevan la misma forma de crear arte y música pero con más producción. 'Lammendam' (2008),'Death Came Through a Phantom Ship' (2010) y 'Where the Corpses Sink Forever' (2012). Super recomendables por ser discos que no se hacen eternos y no aburren por repetir estructuras en las canciones. Si miras los videos de sus presentaciones en vivo hasta te va a resultar entretenido.
El Black y el Death fueron los dos géneros a los que más tarde llegué. Recuerdo una situación incómoda, una de esas que solemos atravesar los que escuchamos esta música, dónde estaba leyendo un libro (‘Eligiendo la Muerte’) para entender un poco más cómo es la movida y una compañera me mira y con los ojos totalmente desorbitados me dice: ‘¿Vos escuchas esa música?’ la respuesta instantánea fue ‘Sí’. El ‘sí’ más anti que di en mí vida. Pero como decía antes, leer un libro no es estar emparentada con el género y la realidad es que nunca escuché Black desde que me despierto y salgo para el laburo hasta que llego a casa después de haber hecho el paso obligado por la facultad. Siempre me generó intriga pero mi distancia hacia él era mayor y esos discos tildados de genialidades me pasaban por al lado. Pero insistí, una y otra vez.
Que yo hoy en día pueda decir que me gusta una banda que hace Black Metal tiene que ver con los 00’s y la aparición de músicos que se pueden ubicar en un periodo de transición donde surgieron bandas nuevas que se animaron a darle un giro a ese Black tradicional y le metieron arreglos que lo hacen más orgánico, natural y al menos para mí, disfrutable a la escucha. Si bien hoy en día soy más amiga de la parte clásica del género lo traiciono cada tanto cuando aparecen bandas que mezclan la agresividad, velocidad y voces características con una vuelta de tuerca menos esperada pero bien recibida. ¿De qué carajo estoy hablando? De, por ejemplo, el uso de instrumentos como teclados, violines y arreglos orquestales que hacen del Black algo prometedor para oídos que rechazan la brutalidad por la brutalidad misma.
Llegué a Carach Angren (en criollo quiere decir ‘Mandíbulas de Hierro’) por andar revisando mi cuenta en Last.fm y le vengo siguiendo el rastro a la banda en cuestión desde hace un tiempo. Son de Holanda y crecieron hacia el año 2003. La banda está formada por Namtar (batería y percusión), Seregor (voces y viola) y Ardek (piano + los famosos arreglos orquestales y le queda tiempo para hacer los coros).
Sorprendieron con su primer Demo y el EP siguiente ('The Chase Vault Tragedy' - 2004- y 'Ethereal Veiled Existenc'e -2005- respectivamente), que con una base en el metal más oscuro y siniestro encaran una forma de componer que denotan la reinvención del metal negro.
A estas dos mini entregas le siguieron tres discos de estudio que llevan la misma forma de crear arte y música pero con más producción. 'Lammendam' (2008),'Death Came Through a Phantom Ship' (2010) y 'Where the Corpses Sink Forever' (2012). Super recomendables por ser discos que no se hacen eternos y no aburren por repetir estructuras en las canciones. Si miras los videos de sus presentaciones en vivo hasta te va a resultar entretenido.
Si estas esperando ver
tres tipos vestidos con tachas de los pies a la cabeza y con el agregado de la
sangre, ropas rasgadas y mucha cosa pomposa, seguí de largo. Acá como máximo
usan pantalones de cuero y sus cuerpos están invadidos de pintura blanca y negra, que ya a esta altura es algo que no puede decir ausente. Tenemos un frontman muy personal porque le mete una cosita teatral que está buenísima. Interpreta, siente, trasmite y hasta recita las letras (donde la canción lo pide). Es una banda interesante desde las composiciones hasta las líricas y las formas de armar los discos. Todas sus entregas hasta el momento fueron conceptuales donde, a través de la música, te narran los cuentos y leyendas que tienen que ver con hechos paranormales o la presencia de algún fantasma o ente con una cuota de horror en el medio y sin dejar de lado la brutalidad del Black.
Muy bien 10 felicitado para ellos, sin carita feliz.PD: Que alguien me explique porque tengo pájaros cantando a las 3.51am. No da. Hagámosle honor al género… Mátenme.
Muy bien 10 felicitado para ellos, sin carita feliz.PD: Que alguien me explique porque tengo pájaros cantando a las 3.51am. No da. Hagámosle honor al género… Mátenme.

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